ALFOMBRAS Y CORTINAS
 

 

volverDecoración de interiores

volverHome

Equilibrio entre líneas y masas


Debemos considerar, de una manera muy general, que la armonía está determinada por el tamaño, es decir el valor de las masas, o sea de los muebles, en lo que a decoración de interiores se refiere; y por las distancias, es decir, el espacio libre que hay entre ellas.


No obstante la dificultad de fijar leyes de armonía, podríamos señalar dos formas fundamentales. Una, que llamaríamos clásica y que es una composición de masas de igual tamaño colocadas simétricamente, a ambos lados de una diferente, es decir, mayor o menor que ellas. Esta armonía, que está basada en lá propia armonía del cuerpo humano, en el que las masas iguales equidistan en un eje central, es, refiriéndose a muebles, la que condiciona el arreglo de un sofá, a ambos lados del cual se colocan dos mesitas iguales, sobre cada una de las cuales se ponen dos lámparas. Esto es, simetría sobre un eje.
El equilibrio que determina esta forma de agrupar muebles, resulta estable, o sea normal, para nuestro sentido de la simetría y no produce, por lo tanto, ningún choque a nuestra sensibilidad. Es un equilibrio que permite permanecer por tiempo indefinido a un grupo de muebles que se van neutralizando unos a otros. Fué siempre usado con extraordinaria habilidad por los orientales. La clásica concepción oriental de reposo, es la simetría.
En las modernas concepciones de equilibrio y armonía se halla este mismo esfuerzo, pero para balancear masas desiguales y distancias desiguales.
El artista moderno no exige que los objetos destinados a amueblar un cuarto se agrupen por pares. No siente la justificación de forzar un objeto dentro de la forma de otro, para obtener equilibrio. El mobiliario moderno es frecuentemente asimétrico. Suelen verse grupos de cajones en escalas descendentes, y habitaciones convencionalmente divididas en tres o más partes, en lugar de serlo en dos como determina la forma clásica citada, y aun no tiene por qué dividirse el conjunto, sino que el uso de diversas masas de variadas proporciones permite obtener un equilibrio aparentemente asimétrico.
Pero esta armonía tiene el riesgo de producir fatiga, e igualmente estas novedades asimétricas caen en desuso más o menos rápidamente.
Esto es debido a que nuestro modo de ser acepta como base la simetría.

SENSACiÓN A TRAVÉS DE LAS LiNEAS. Chimenea, puerta, ventana, cuadros y muebles bajos de líneas rectas infunden quietud y prestan a este sencillo conjunto cierta placidez v serenidad de ambiente que conforta.

POCAS veces nos detenemos a pensar sobre cuáles pueden ser las razones que influyen sobre las diversas impresiones que recibimos al entrar en un cuarto. Algunos nos producen una agradable sensación de reposo, de quietud.

Otros tienen ocultos impulsos que tratan de movernos, de hacernos dar unos pasos más y en los cuales la conversación, las risas y los gestos suelen alcanzar ambiente muy propicio.
Los muebles también pueden producir nos esas impresiones. Hay sillas tiesas y duras que no nos permiten ninguna familiaridad. Otras en cambio tienen tal aire de gracia y de encanto que parecen no apoyarse en el suelo.
Todas estas influencias dispares, pero igualmente reales, provienen de un invisible agente cuya presencia real, sin embargo, todo lo conmueve: la línea.
Todas las formas de la naturaleza pueden ser llevadas a un plano, y en él todas pueden reducirse a sólo dos líneas: la recta y la curva. Este prodigioso elemento influye sobre todos los seres humanos, aun sobre aquellos que son indiferentes al color. El color crea atmósfera. Llena de vida y calor un cuarto, o lo sume en profunda soledad. Despierta alegría en una sala luminosa y radiante o aplasta el ánimo con sombras frías. Pero la línea habla por sí misma, y su elocuencia es percibida con suma facilidad por la sensibilidad, aun cuando no se detenga a pensar en ella.


Desde luego, en un cuarto y en los muebles que lo ocupan, intervienen líneas curvas y rectas; pero destacaremos primero algunas características fundamenta. les de cada una de ellas, para poder comprender mejor los efectos posteriores de sus propias combinaciones.


LA LINEA RECTA


Las líneas rectas pueden ocupar tres posiciones fundamentales: horizontal, vertical y oblicua, y cada una de ellas evoca sentimientos o emociones diferentes. La línea vertical está esencialmente en la columna, en el árbol, en el hombre erguido que comienza su camino. Es una señal de alerta, de acción, de vida que comienza, de fuerza, de seguridad. Un cuarto en el que predomine esta línea, ya sea por la altura de los muebles, por los respaldos y. los paneles, los cortinados y las ventanas, da una impresión de vida vigorosa, de fuerzas que pueden entrar en acción.
Cuando la habitación es alta y predomina también la línea vertical que va desde el techo al suelo, el conjunto adquiere un aire de dignidad y poderío.
La línea oblicua es una línea en fuga. Ininterrumpidamente se desplaza en la dirección de su ángulo y da también expresión a la vitalidad y al movimiento. Tiene más acción. Aquí las fuerzas han encontrado una dirección determinada y se están desplazando. Es la línea del movimiento por excelencia en cuanto a rectas se refiere. Por lo tanto, su uso debe estar perfectamente controlado. Una sección de un cuarto, en el que predominan líneas oblicuas de una determinada dirección, produce una sensación de fuga constante, de algo incompleto e incesantemente buscado, lo cual es capaz de crear un desasosiego perturbador. Debe, por lo tanto, superarse esa sensación balanceando el conjunto con una fuga igual proyectada en el sentido contrario y con dirección opuesta. De aquí que casi siempre las líneas de decoración que comienzan por ser oblicuas, terminen por ser cruzadas, creando un ambiente de equilibrio y estabilidad. Usadas moderadamente crean un ambiente luminoso y alegre, muy favorable a los lugares de reunión social. Preferentemente se usan en los empapelados, en las alfombras, tapices y cortinados, aun cuando pueden verse en formas de respaldos inclinados, atriles y modelos de sillas en los que se combinan algunos estilos ingleses con chino. Algunos muebles modernos incluyen diagonales, para romper un poco la frialdad del estilo.
Pero su uso más frecuente es en la aplicación de paneles en los muebles de estilo, formando diagonales y también líneas cruzadas.


SENSACIóN DE REPOSO


La sensación de reposo y quietud, se obtiene con la línea horizontal. También da sensación de espacio y amplitud. Una cama con sólo el respaldo de cabecera, amplía el cuarto, porque su horizontalidad parece continuar más allá de sus propios límites. Los muebles bajos y planos, las mesas, las sillas de respaldos bajos, las camas, los lechos de reposo, los sillones profundos, las rayas horizontales en la pared y en los cortinados, y las habitaciones no muy altas, producen sensación de descanso, invitan a él y propician la quietud. Pero no debe abusarse de esta línea. Su abundancia excesiva produce depresión más que descanso y resta vida al conjunto.

 


¿QUÉ NOS DICE LA LINEA CURVA?


La sonrisa se expresa siempre por una línea curva con los bordes hacia arriba. Igualmente, un cuarto en el que abundan las líneas curvas produce alegría y animación. Los muebles con esta línea pertenecen a estilos cuyo refinamiento y belleza ha sido pocas veces igualado. Los sillones Luis XV no tienen una sola línea recta y son, posiblemente, una de las muestras más perfectas. de exquisitez que haya producido el arte del mueble. El asiento, el respaldo, las patas y los brazos, así como los detalles de la ornamentación, están formados íntegramente por líneas curvas. Pero esas líneas son tan sutiles y están tan perfectamente balanceadas y en proporciones tan exquisitamente calculadas, que el todo da tal sensación de liviandad y gracia, que el conjunto parece estar apoyado en el aire y sólo afirmado en la brevedad de los estrechos puntos de sus pies, sobre los que todo el conjunto se apoya con frágil movimiento. Claro está que esta superabundancia de líneas y que este predo
minio del movimiento, debe ser tenido muy en cuenta cuando se trate de colocar ese mueble. Pues si se repitiera en los cortinados y alfombras, el conjunto resultaría sobrecargado de frivolidad y empalago.
Estas condiciones de la línea curva, la hacen ideal para los cuartos en los que se realizan reuniones, se reciben personas o se vive. Los cuartos de los niños, tienen preferentemente líneas rectas y hasta cierto punto se comprende que así sea, y que muy pocas veces necesitan estimulantes de esta clase para entrar en acción.
Sin embargo, el conjunto de rectas se puede suavizar y movilizar. por algunas curvas oportunamente colocadas.
Los papeles pintados, los cortinados y las alfombras son los elementos preferidos para hacer intervenir líneas curvas en un conjunto.
Ya hemos señalado que cualquier clase de línea usada con exceso produce una sensación contraria a la que se busca. El exceso de movimiento creado por las curvas formadas por los muebles y los; espejos, si se repite en las alfombras, paredes y cortinados, crea un verdadero torbellino dentro del cual todo es inestable e inseguro.
Debe tenerse presente también, que la impresión producida por la línea curva varía con su largo, es decir con su curvatura. El movimiento curvado hacia la cresta de una enorme ola, da sensación de poder. La larga línea curva de una cortina ampeada da la sensación de gracia y fuerza a la vez. Por el contrario, las pequeñas líneas curvas repetidas y quebradas sugieren animación y rápidos movimientos de danza, constantes cambios de dirección. Pero por eso mismo, pueden expresar debilidad y transitoriedad.