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ALFOMBRAS Y CORTINAS
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EL COLOR EN LA DECORACiÓN
He aquí por qué la línea curva es una de las que ha de usarse con mayor cuidado. Hay que descubrir, por ejemplo, en un conjunto de floridos artesonados rococó, el oculto balanceo en el que se inspiraron los artífices del tejido de la época, sin cuya fórmula sólo se copiará y tratará de repetir un movimiento carente de gracia e imitado sólo exteriormente. Pues no todas las curvas tienen gracia. Compárese solamente, para recibir una mera lección de estilo, la pata de un mueble Reina Ana, con la dorada de un diván francés.
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Sabemos que las paredes, el piso y el techo forman parte del fondo y que su mayor virtud es la de procurar quietud que no trate de competir y atraer la atención en contra de los otros elementos y colores del cuarto.
Señalamos en el croquis que acompaña estas líneas, dos categorías principales de colores: los fríos y los cálidos. Entre los primeros tenemos las combinaciones del verde y el azul, en sus formas netas, o como amarillo y azul verdosos y el violeta y azul violáceo. Y entre los cálidos el amarillo, naranja y rojo, con los tonos intermedios del amarillo naranja, rojo violeta y rojo anaranjado. Es fácil comprender que además de las reacciones sensoriales que determinan la calidad y los efectos físicos de los colores, intervienen factores y asociaciones que contribuyen a crear sus características. El rojo, amarillo y naranja recuerdan el fuego, la llama y la luz del sol. El verde y el azul están asociados a la frescura del césped y el follaje y a las aguas profundas. El violeta y el púrpura son los colores de las sombras o de sus proximidades.
El color debe ser usado con mucho cuidado. Si en una habitación con papel de líneas azules y amarillas ponemos muebles rojos, tendremos un conjunto de mal gusto a la par que irritante y excitante, en el cual los muebles y los muros se disputan y compiten en el propósito de atraer sobre ellos la atención. Es seguramente un cuarto donde las conversaciones concluirán en hondos altercados, pues allí todo está discutiendo. Por el contrario, si se usan sobre todo en el fondo colores más neutros, el conjunto tenderá a dar una sensación de reposo y calma.
En el pequeño diagrama en el que se han señalado los colores cálidos y los fríos, se han colocado flechas que unen los colores opuestos en el círculo. Estos colores se complementan, es decir, pueden usarse juntos en un mismo ambiente, pues combinan y se acompañan perfectamente los colores cálidos con los fríos, moldeando un equilibrio cómodo. Pueden ponerse flores azules en un vaso naranja, o sea dos colores opuestos y complementarios, y mutuamente se darán relieve. En un living, sala o habitación de estar, donde la familia se reúne, pueden usarse próximos un sofá rojo oscuro y una sillita verde oscuro, los que también armonizarán ajustadamente sobre fondos neutros.
No es necesario que los colores opuestos que se indican como armonizables se usen en sus tonos más brillantes, ni en el mayor grado de intensidad. Un cuarto que combina tonos brillantes de rojo y verde, es menos atractivo que uno que combina muros verde pálido con muebles rojo oscuro. Pues los colores complementarios se intensifican unos a otros.
Este plan puede ser hecho sobre la base de un solo color, armonizado con sus tonos adyacentes. Esto conviene en una habitación pequeña, pues muchos colores dividen el ambiente y cortan la sensación de atmósfera amplia que quiere darse. En la. decoración tipo monocromática, el fondo debe estar dentro del tono, pero tendiendo siempre a ser más bien neutro, para no entrar en competencia con el conjunto.