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Cortinas, cortinados, decoración e luminación


Las cortinas son un factor de gran importancia dentro de un cuarto. Los diferentes tipos de cortinas son medios para atenuar y dulcificar la luz que de otro modo se vierte deslumbrante en un interior y resta ese aire armonioso y suave que es característico de un cuarto cuidadosamente preparado para vivir.

A su vez pueden dar al cuarto un aire refinado y vívido. Éstas son algunas de las razones por las que debe prestarse preferente atención a las cortinas en caso de cambios en la decoración, mudanza o cualquier otra transformación especial en un cuarto.

Debe recordarse que cada ventana tiene un problema particular que resolver y que debe ser tratado individualmente, pues las ventanas quedan realmente elegantes cuando todos sus detalles han sido estudiados a fondo. Entre ellos podemos citar el tamaño, la proporción, el lugar que ocupan en la pared, la vista exterior, el número que hay en cada cuarto y la relación de proximidad o distancia que guardan entre sí.

No debe temerse dejar los caminos trillados y, muy por el contrario, han de aceptarse las ideas nuevas y renovadas, por sobre todo, las creaciones que la disposición especial o la idea general de la decoración del cuarto sugieran al dueño de casa. Esto significa ser mejor creador que copista, adaptar más que seguir dócilmente lo adoptado, elegir entre lo mejor aquello que conforma nuestros gustos y propósitos y luego modificar hasta encontrar las exigencias propias de cada ventana.

Éste es el camino para lograr ese toque individual que tiene toda decoración acertada.

 

 

Confección de cortinas

 


Veamos algunas maneras en que puede la cortina puede ser confeccionada. Supongamos algunas ventanas pequeñas en un cuarto que tiene el ciclo raso bajo. El problema del decorador es dar sensación de mayor amplitud y obtener el máximo de luz. Ante todo, deben evitarse los materiales oscuros que pueden quitar unos centímetros de luz arriba ya los lados de las ventanas.

Lo más indicado para este caso es un simple par de cortinas claras. Puede elegirse el organdí. Pero aquí se presenta un nuevo problema. Por ser las orillas del organdí muy finas, dan la impresión de no terminadas. La solución está en hacer un ancho doblez en los cuatro costados de las cortinas, lo que dará al mismo tiempo solidez y suavidad. Para dar más sensación de altura a la cortina amplia, se coloca de modo que forme pliegues a lo largo, en lugar de tomarla a los lados como es costumbre hacer con el organdí, permitiendo que se extienda unos centímetros en el suelo. Así queda el problema resuelto y las ventanas tienen un toque individual, sin parecer excéntricas.

Una combinación perfecta: Las cortinas de voile, la ventana esquina y la chaise-longue armonizan.

Otro ejemplo: tres pequeñas ventanas unidas que dan a un jardín, cuya vista no quiere perderse usando visillos o cortinillas. Un conjunto de este tipo de cortinas requiere cortinados a los lados, pues sería incongruente poner cortinas enteras a estas ventanas.

Las lámparas de cristal, llamadas comúnmente "arañas", que tiempo atrás se iluminaban con velas, perduran hoy en los salones por su elegancia y vistosidad, en combinación clásica con cortinas de terciopelo.