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ALFOMBRAS Y CORTINAS
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EL CUARTO PARA LAVAR Y PLANCHAR
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Esto se evitará destinando un estante para colocar solamente los manteles, que se extenderán en toda la longitud que el estante lo permita.
En un cajón, siempre que éste sea bien ancho y largo, estarán mucho mejor que en un estante, ya que no se producirá el deslizamiento de un mantel al encimársele otro.
Tanto los estantes como las puertas, y si es posible la totalidad del mueble, se revestirán de una tela blanca o con cretona en un tono pálido; con ello se contribuirá a dar al armario el carácter pulcro, limpio y prolijo que debe tener.
La disposición de este armario difiere en mucho de la del anterior. Si bien en el otro no son imprescindibles los cajones, sino por el contrario son los estantes los que simplifican la tarea de ordenación, en éste los ,cajones, grandes y pequeños, permiten distribuir las prendas de una manera más cómoda y prolija.
Puede tener en la parte superior un estante de igual largo que el armario, al que llamaremos archivo. En el mismo se colocarán ya en cajas, ya dobladas aquellas prendas fuera de. uso, así. como las sombrereras que guardan los sombreros fuera de época, y que por su calidad convíene guardar. Estará dividido en dos partes: una destinada a colgar la ropa. Esta parte tendrá un largo no menor de 1,20 m, para que la ropa caiga holgadamente. La otra parte tendrá en primer término una estantería para colocar los sombreros de uso diario y .una serie de cajones de diferentes tamaños en los que dispondremos las diferentes piezas de ropa.
Si se tuviera cajones suficientes éstos pueden ser reemplazados por cajas, que para su mejor presentación se forrarán de la misma tela con que se ha recubierto el armario.
También debe tener, para evitar otro mueble, el botinero: un espacio destinado a los zapatos.