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ALFOMBRAS Y CORTINAS
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Historia de las alfombras del Oriente
La alfombra tiene personalidad propia dentro de una habitación. Su calidad es capaz de elevar por sí sola toda la categoría del arreglo. Nadie escapa a la sensación de confort y de intimidad que es capaz de crear. Pero antes de entrar a tratar de la alfombra como elemento decorativo y detenernos detalladamente en su uso, haremos una pequeña incursión en la historia.
Los asirios y babilonios ocuparon un lugar destacado en esta industria, logrando tejidos perfectos no sólo por lo acabado de su realización, sino también por la belleza de su colorido. De Persia salieron durante siglos alfombras que enjoyaron palacios y templos del mundo entero. España fué el primer país en recibirlas. Allí fueron introducidas por los moros. Desde Oriente, los venecianos las llevaron a Italia junto con otros productos. Comienzan luego a usarse en Francia, Inglaterra y Bélgica. Y aquí nace un período de franca popularidad: se abren los talleres de Beauvais primero y la industria de Gobelinos después. Francia introduce en Europa una industria que cobra rápidamente renombre y que compite con los tejidos importados de Oriente. Inglaterra y Bélgica siguen su ejemplo y logran, con sus tejidos, ocupar un lugar destacado entre sus productores.
LAS ALFOMBRAS PERSAS.
- Pese a la competencia que en determinado momento debió soportar, la alfombra persa conserva siempre un lugar de privilegio en el mercado mundial. Su tejido es realizado con lana o pelo de camello o cabra y con lino como urdimbre. Sus motivos suelen ser unas veces figuras geométricas formando mosaicos, otras veces flores y hojas finamente combinadas, con las que alternan figuras de animales, leones, antílopes o aves, artísticamente estilizadas. La figura humana difícilmente aparece como motivo en estas alfombras. Los principales centros de producción son Kerman, cuyos tejidos se asemejan al terciopelo, si bien su pelo es más corto. Las de Kurdistán, que repiten su dibujo en ambas caras, y las de Farrach. band, cuyo parecido conlas de Bruselas es bien notable.
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